Nuestro compañero salió un rato al jardín y se encontró con esa parejita chupándosela encima de la mesa sobre la que iban a comer. Prefirió no decirles nada y hacerse una buena paja mientras los observaba, tan felices y lejos del mundo, en el paraíso de los culos y las pollas dispuestas a la eyaculación.



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